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Senado bonaerense: kirchnerismo se impone y profundiza la interna con Kicillof

Senado bonaerense: kirchnerismo se impone y profundiza la interna con Kicillof

El Senado de la Provincia de Buenos Aires quedó atravesado por otra pulseada directa entre Axel Kicillof y el sector que responde a Cristina Kirchner. El intendente Mario Ishii se impuso y se quedó con la Vicepresidencia Primera —el puesto más codiciado—, lo que representó un avance del kirchnerismo.

La decisión no fue menor: la Vicepresidencia Primera es el escalón inmediato en la línea institucional detrás de la vicegobernadora Verónica Magario, quien preside la Cámara.

En el plano institucional, la tensión entre el sector afín al gobernador y los alineados con Cristina Kirchner había quedado expuesta en la votación del endeudamiento a principios de diciembre del año pasado y se prolongó durante todo el verano con el reclamo kirchnerista para que el Senado bonaerense definiera autoridades de la Cámara. No lo consiguió: con la conducción de la vicegobernadora Verónica Magario, el gobernador logró postergar la discusión hasta hoy, con la intención de quedarse con los principales cargos. “Cristina le dio a Macri y a Milei la decisión de quiénes están debajo de él y acá a Kicillof se lo quieren discutir”, decían cerca de Kicillof sobre los nombres de la línea sucesoria.

La discusión giraba en torno a si el jefe debía seguir respondiendo a CFK o al gobernador. Pero el foco principal del conflicto interno estuvo en la vicepresidencia primera de la Cámara alta, un puesto que también quedó vacante y que en la gobernación consideran clave. El armado de Kicillof impulsaba a la senadora Ayelén Durán, vinculada a Andrés “Cuervo” Larroque, mientras que el kirchnerismo buscaba retener ese espacio y proponía desde el inicio al exintendente de José C. Paz, Mario Ishii. El Frente Renovador acompañó la postulación de Ishii pero también podía presentar un nombre propio: Malena Galmarini. Finalmente, el kirchnerismo impuso a Ishii.

Desde La Plata reconocieron que “nunca hubo acuerdo posible”. Y evaluaron: “El gobernador tenía su candidato para la vicepresidencia primera pero los votos los tienen ellos. La Cámpora impuso su mayoría”. Desde el kirchnerismo negaron que no haya habido conversaciones; aseguraron que Kicillof envió a Verónica Magario a la mesa de negociación y que siempre estuvo al tanto de lo finalmente votado.

Pero la disputa no termina y desde la gobernación sostuvieron: “Lo que le dieron a Macri y a Milei (que decidan ellos el vicepresidente de la cámara) se lo negaron a Axel. Los 5 del Movimiento Derecho al Futuro no votaron”.

En la oposición también se repartieron cargos. La Vicepresidencia Tercera quedó para Gonzalo Cabezas, representante de La Libertad Avanza, que gana visibilidad institucional en la Provincia. La Vicepresidencia Cuarta fue para Valeria Arata, referenciada en el Frente Renovador, mientras que la Quinta recayó en Alex Campbell, del PRO. La Sexta quedó en manos de Germán Lago, también cercano al armado del jefe provincial.

El reordenamiento no se limitó a las vicepresidencias. Sergio Berni fue ratificado como presidente del bloque oficialista, manteniendo el peso del kirchnerismo en la conducción parlamentaria que había ejercido con Teresa García, quien pasó a la Cámara de Diputados de la Nación.

La foto final transmite un mensaje claro: el kirchnerismo se quedó con el cargo más estratégico y marcó territorio en el Senado bonaerense. El sector de Kicillof conservó espacios, pero perdió la centralidad que buscaba, a diferencia del PJ bonaerense, que quedó bajo la conducción del gobernador. Más allá de que el gobernador logró colar en las últimas listas más nombres de los que venía obteniendo, en la Cámara Alta bonaerense el kirchnerismo cuenta con 15 senadores, el gobernador apenas 6 y Sergio Massa tiene 3. El sector que responde a la dos veces presidenta no dudó en imponer el número pero asegura que sí hubo negociación y que se le dio a cada espacio (incluída la oposición) lo que le correspondía.

La disputa por las autoridades no fue un trámite administrativo: fue otro round visible de una pelea interna más profunda por el liderazgo rumbo a las elecciones del próximo año.

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