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Moscú asegura que el misil hipersónico Oreshnik impactó una planta ucraniana de reparación de aviones

Fue la segunda vez que Moscú utilizó este potente proyectil balístico

Moscú asegura que el misil hipersónico Oreshnik impactó una planta ucraniana de reparación de aviones

Un misil hipersónico ruso Oreshnik impactó el viernes una planta de mantenimiento de aviones en Leópolis, en el centro‑oeste de Ucrania, informó el lunes el ministerio de Defensa ruso. Se trata de la segunda utilización documentada de este tipo de proyectil balístico desde el inicio de la ofensiva militar lanzada por Rusia en 2022 y el ataque mereció la condena inmediata de la Unión Europea, Alemania, Francia y Reino Unido, que lo calificaron como una “escalada”.

El ministerio moscovita precisó que, “según información confirmada por varias fuentes independientes, tras un ataque llevado a cabo la noche del 9 de enero por las fuerzas armadas rusas con el sistema móvil de misiles balísticos terrestres Oreshnik, la Planta Estatal de Reparación de Aeronaves de Leópolis fue puesta fuera de servicio”.

Según la versión oficial rusa, la instalación se dedicaba a reparar y mantener equipos aeronáuticos de las fuerzas armadas ucranianas, incluidos cazas F-16 y MiG-29.

El ataque tuvo lugar en el marco de una ola de bombardeos nocturnos masivos que afectaron varias regiones ucranianas. En Kiev, cuatro personas murieron y 25 resultaron heridas durante la noche del jueves, cuando se oyeron explosiones durante varias horas y la infraestructura civil sufrió graves daños. Autoridades ucranianas, incluido el presidente Volodímir Zelensky, confirmaron que un misil balístico alcanzó instalaciones estratégicas en Leópolis, ubicada a unos 60 kilómetros de la frontera con Polonia.

El Oreshnik es un misil balístico hipersónico de alcance intermedio, capaz de alcanzar hasta 5.500 kilómetros y equipado con una ojiva que se fragmenta en varios proyectiles inertes independientes, provocando explosiones sucesivas. Según el ministerio de Defensa de Rusia, el lanzamiento respondió a un presunto ataque ucraniano con drones contra la residencia presidencial de Vladímir Putin en diciembre, hecho que Kiev niega haber perpetrado. Tanto la Unión Europea como líderes occidentales han puesto en duda la existencia de ese ataque previo.

La jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas, escribió en X que el empleo del Oreshnik constituye una advertencia dirigida a Europa y Estados Unidos. Por su parte, el ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, definió el ataque como una “grave amenaza para la seguridad en el continente europeo y una prueba para la comunidad transatlántica”.

Esa misma noche, Ucrania reportó el lanzamiento de 13 misiles balísticos adicionales, 22 misiles de crucero y 242 drones rusos contra infraestructuras energéticas y civiles, según declaraciones de Zelensky. Uno de los proyectiles dañó un edificio de la embajada de Catar en Kiev. El alcalde de la capital, Vitali Klitschko, advirtió que cerca de la mitad de los edificios residenciales —unos 6.000— quedaron sin calefacción por los daños en infraestructuras críticas, mientras la ciudad enfrentaba temperaturas de hasta -15°C (5°F).

La estrategia de ataques rusos contra plantas de energía y servicios esenciales ha dejado a millones de personas sin electricidad ni calefacción durante el invierno, un fenómeno recurrente en el conflicto, según BBC News y autoridades locales. En represalia, Ucrania intensificó sus propios ataques contra infraestructuras energéticas en territorio ruso, dejando a medio millón de habitantes sin suministro eléctrico en la región de Belgorod y afectando servicios de agua y calefacción en la ciudad de Oryol.

(Con información de AFP)

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