Más que una obra sanitaria, el Bicentenario se convirtió en un espejo de la política provincial: anuncios, relanzamientos, paralizaciones y ahora una nueva promesa de cierre.
La pregunta que queda abierta es si esta vez será la definitiva.
Nació como emblema del kirchnerismo con Urribarri, atravesó la gestión Bordet sin concluirse y hoy la Provincia asumió con Frigerio su financiamiento tras el traspaso desde Nación.
Más que una obra sanitaria, el Bicentenario se convirtió en un espejo de la política provincial: anuncios, relanzamientos, paralizaciones y ahora una nueva promesa de cierre.
La pregunta que queda abierta es si esta vez será la definitiva.
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