POLíTICA

Frigerio exigió explicaciones por la contradicción entre Ambiente y Minería en un negocio multimillonario

El gobernador pidió informes formales tras la publicación de INFORME DIGITAL. La diferencia entre “suelo” y “broza” puede impactar en controles, precios y obras viales.

Frigerio exigió explicaciones por la contradicción entre Ambiente y Minería en un negocio multimillonario

De la redacción de INFORME DIGITAL

 

La contradicción documental revelada por INFORME DIGITAL sobre la cantera Donda no pasó inadvertida en la Casa Gris. Según pudo reconstruir este medio a partir de fuentes oficiales, el gobernador Rogelio Frigerio pidió explicaciones internas y exigió precisiones sobre cómo dos áreas sensibles del Estado certificaron categorías distintas sobre el mismo yacimiento.

 

La Secretaría de Ambiente, conducida por Rosa Hojmann, otorgó la Resolución N° 2389/24 S.A. certificando “extracción de suelo”. En paralelo, la Dirección General de Desarrollo Minero, a cargo de Ricardo Iturriza, inscribió la actividad como “extracción de broza” en el Registro Único de Actividades Mineras.

 

Frigerio se habría comunicado con la coordinadora general del Ministerio de Desarrollo Económico, Paula Vicari, para que requiera informes formales a ambos funcionarios y determine si existió interconsulta técnica previa antes de emitir las certificaciones.

 

La ingeniera Paula Vicari fue el canal elegido por Frigerio para exigir explicaciones formales a las áreas involucradas, en medio del fuerte malestar generado por la contradicción entre Ambiente y Minería.

 

El malestar político se profundiza por el contexto normativo vigente. El Decreto 1136/25 dispuso la digitalización y unificación de las guías de extracción, estableciendo que la clasificación de materiales como broza, arena o tierra debe quedar correctamente consignada en el sistema, con trazabilidad y coherencia entre áreas.

 

La norma fue diseñada precisamente para evitar inconsistencias técnicas y administrativas. Bajo ese esquema digitalizado, una contradicción entre organismos no debería producirse.

 

 

La diferencia técnica que no es menor

 

 

Desde el punto de vista técnico, el suelo —denominado en minería como “destape” cuando refiere a la primera capa removida— es la porción superficial del terreno que se retira antes de acceder al material mineral.

 

La broza estructural, en cambio, es material mineral grueso utilizado como base resistente en rellenos y obras viales.

 

En trabajos de infraestructura, la broza debe cumplir parámetros específicos de resistencia mecánica y niveles de expansión. Cuando en el sector se habla de “expansión mayor a 60”, se alude a índices técnicos que miden el comportamiento del material bajo carga y humedad. Ese valor incide directamente en la estabilidad de las bases y en la durabilidad del asfalto.

 

Si el material no reúne esas condiciones estructurales, el deterioro puede producirse de manera prematura.

 

Por eso, la clasificación técnica del material no es un detalle administrativo. Incide en el precio, en los estándares exigidos por obra pública y en la calidad final de la infraestructura.

 

 

El debate interno y las explicaciones

 

 

Desde el área ambiental trascendió que el material correspondería a la primera capa superficial y que no existiría diferencia sustancial en su utilización.

 

Sin embargo, fuentes técnicas del sector consultadas por INFORME DIGITAL señalaron que en el mercado no se pagan los mismos valores por suelo, destape o broza estructural cuando se trata de provisión para obras viales.

 

Rosa Hojmann, secretaria de Ambiente, y Ricardo Iturriza, director de Desarrollo Minero. La contradicción entre ambas áreas derivó en un pedido formal de explicaciones del gobernador.

 

La inquietud política se centra en determinar si la clasificación fue técnicamente correcta o si se trató de un error administrativo. La diferencia no es menor cuando se trata de un negocio que puede alcanzar cifras multimillonarias.

 

 

El costo político final

 

 

Más allá de las explicaciones técnicas que puedan surgir, el impacto de una eventual inconsistencia en la clasificación del material no es neutro.

 

Si un material que no reúne las condiciones estructurales adecuadas termina utilizándose en bases de rutas, el deterioro posterior de la obra no lo paga el funcionario técnico que firmó una guía o registró una categoría. El costo político recae directamente sobre el gobernador.

 

Cuando una ruta se rompe o una obra falla, la ciudadanía no identifica a los funcionarios administrativos que intervinieron en un expediente. La responsabilidad pública se atribuye a la gestión provincial.

 

Desde Ambiente trascendió que no existiría diferencia económica en la clasificación del material, pero fuentes técnicas del sector sostienen que el precio y las exigencias varían según se trate de suelo, destape o broza estructural.

 

Por eso, el pedido de explicaciones internas no es un gesto menor. No se trata solo de una diferencia de términos entre “suelo” y “broza”, sino de coherencia institucional y de responsabilidad política en una actividad de escala multimillonaria.

 

Hasta el momento no hubo comunicado oficial con conclusiones definitivas.

Comentarios

0 comentarios

Iniciá sesión con Google para comentar

Conectado como
Tu comentario se publicará al instante.

Sé el primero en comentar esta nota.

Te puede interesar