El 16 de septiembre de 1955 se produce el golpe de facto contra el gobierno constitucional del general Juan D. Perón. Los jefes militares del levantamiento, autodenominado la "Revolución Libertadora", son los generales Pedro E. Aramburu, Eduardo Lonardi y el contraalmirante Isaac F. Rojas.
En el marco de la resistencia anti-oligárquica, en junio de 1956, el General Juan José Valle organiza un alzamiento militar contra un gobierno ilegítimo para defender la soberanía popular, avasallada por el gobierno militar instalado desde septiembre de 1955.
El movimiento revolucionario es infiltrado, pero no se lo reprime hasta que se manifiesta como tal. Se buscaba desde el poder dar un escarmiento total que sirviera para desalentar posibles intentos posteriores.
Tan es así, que los decretos de fusilamiento para el general Valle y sus compañeros fueron firmados antes del 9 de junio, pese a que el tribunal militar que los juzgó, los había absuelto. Así y todo se les aplicó la ley marcial retroactiva a la fecha y hora de disposición. Es de hacer notar que al rendirse el general Valle, se le garantizó salvaguardar su vida.
Entre el 9 y el 12 de junio de 1956, murieron fusilados y asesinados patriotas revolucionarios peronistas. El mismo 12 de Junio se entregó el General JUAN JOSÉ VALLE, a cambio de que cese la matanza, ante la amenaza de asesinar a un detenido por día hasta su detención. Fue fusilado esa misma noche en la Penitenciaría Nacional pese a que ya se había levantado Ley Marcial.
Todas estas ejecuciones se sucedieron en menos de 72 horas, 27 asesinatos, en seis lugares distintos; todas ellas estaban descalificadas por el artículo 18 de la Constitución Nacional: "…queda abolida para siempre la pena de muerte por motivos políticos…”
En algunos casos se aplicó retroactivamente la Ley Marcial a quienes habían sido detenidos con anterioridad a su dictado, en otros se pasó por sobre la cosa juzgada, en otros no se tomó en cuenta el desistimiento de la acción armada, que hacen a la primera intimación los acusados; en otros se aplicó la Ley Marcial cuando ya no estaba en vigencia.Tal como lo sostuviera Juan José Valle en su valiente carta aquellos hechos no fueron sino para callar “una expresión más de la indignación incontenible de la inmensa mayoría del pueblo argentino esclavizado”.
Se trató, en definitiva, de un inmenso asesinato, arbitrario e ilegal. De allí nacieron muchos de los odios que perduraron en las décadas siguientes. Hubo también mucho de simbolismo en todas estas muertes “ejemplificadoras”, porque allí, en los basurales de José León Suárez, comienza a notarse la siniestra mano de lo que luego seria el TERRORISMO DE ESTADO.
Hoy, a 50 años de esta masacre, desde la JP reivindicamos la pasión y el compromiso revolucionario de quienes dieron su vida por una patria más justa.
Hoy, una vez más, aprovechamos para repudiar el terrorismo de estado, la violencia desde el estado para obtener fines políticos y a todos los que, desde el terror y el crimen impulsaron políticas que llevaron a la pobreza, la miseria y la exclusión a la mayoría de los argentinos.
En el marco de la resistencia anti-oligárquica, en junio de 1956, el General Juan José Valle organiza un alzamiento militar contra un gobierno ilegítimo para defender la soberanía popular, avasallada por el gobierno militar instalado desde septiembre de 1955.
El movimiento revolucionario es infiltrado, pero no se lo reprime hasta que se manifiesta como tal. Se buscaba desde el poder dar un escarmiento total que sirviera para desalentar posibles intentos posteriores.
Tan es así, que los decretos de fusilamiento para el general Valle y sus compañeros fueron firmados antes del 9 de junio, pese a que el tribunal militar que los juzgó, los había absuelto. Así y todo se les aplicó la ley marcial retroactiva a la fecha y hora de disposición. Es de hacer notar que al rendirse el general Valle, se le garantizó salvaguardar su vida.
Entre el 9 y el 12 de junio de 1956, murieron fusilados y asesinados patriotas revolucionarios peronistas. El mismo 12 de Junio se entregó el General JUAN JOSÉ VALLE, a cambio de que cese la matanza, ante la amenaza de asesinar a un detenido por día hasta su detención. Fue fusilado esa misma noche en la Penitenciaría Nacional pese a que ya se había levantado Ley Marcial.
Todas estas ejecuciones se sucedieron en menos de 72 horas, 27 asesinatos, en seis lugares distintos; todas ellas estaban descalificadas por el artículo 18 de la Constitución Nacional: "…queda abolida para siempre la pena de muerte por motivos políticos…”
En algunos casos se aplicó retroactivamente la Ley Marcial a quienes habían sido detenidos con anterioridad a su dictado, en otros se pasó por sobre la cosa juzgada, en otros no se tomó en cuenta el desistimiento de la acción armada, que hacen a la primera intimación los acusados; en otros se aplicó la Ley Marcial cuando ya no estaba en vigencia.Tal como lo sostuviera Juan José Valle en su valiente carta aquellos hechos no fueron sino para callar “una expresión más de la indignación incontenible de la inmensa mayoría del pueblo argentino esclavizado”.
Se trató, en definitiva, de un inmenso asesinato, arbitrario e ilegal. De allí nacieron muchos de los odios que perduraron en las décadas siguientes. Hubo también mucho de simbolismo en todas estas muertes “ejemplificadoras”, porque allí, en los basurales de José León Suárez, comienza a notarse la siniestra mano de lo que luego seria el TERRORISMO DE ESTADO.
Hoy, a 50 años de esta masacre, desde la JP reivindicamos la pasión y el compromiso revolucionario de quienes dieron su vida por una patria más justa.
Hoy, una vez más, aprovechamos para repudiar el terrorismo de estado, la violencia desde el estado para obtener fines políticos y a todos los que, desde el terror y el crimen impulsaron políticas que llevaron a la pobreza, la miseria y la exclusión a la mayoría de los argentinos.
Juventud Peronista
“Evita Militante”
Valeria Migueles Congresal Nacional y Provincial del PJ DNI 25.032.392
Jorge Vázquez Arrieta Delgado Departamental de la JP DNI 26.628.021




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