SANTA FE.- Las 700 familias de los trabajadores de la empresa láctea Verónica, con plantas en Classon (sur), Lehmann (centro) y Suardi (noroeste) de esta provincia, están inquietas por el futuro de la firma, mientras la familia Espiñeira, propietaria, habría comenzado a sondear compradores en el mercado local, según trascendió.
Mientras tanto, el gobierno provincial envió cajas de asistencia alimentaria a empleados de las distintas plantas. En ese marco, el sábado pasado los trabajadores volvieron a movilizarse hasta la planta de Lehmann para visibilizar la crítica situación que atraviesan por el incumplimiento en el pago de salarios.
La nómina de interesados por la firma, dada la coyuntura del sector y del país, no es amplia. En ámbitos empresariales admiten que los potenciales compradores ya operan en la provincia, algo verosímil por la cantidad de pasteurizadoras radicadas en el territorio.
En esa lista figuraba, según se informó, la Cooperativa Guillermo Lehmann, con sede en Pilar, cerca de Esperanza, que desde hace más de 68 años brinda servicios vinculados al acopio de granos, consignación de hacienda, elaboración y comercialización de alimentos balanceados, venta de agroinsumos, multiplicación y comercialización de semillas, expendio de combustibles y seguros, entre otras actividades.
Hace cuatro meses los jefes de esas familias no cobran sus sueldos; solo recibieron adelantos que no superaron los $30.000 por semana
La Lehmann, como se la conoce en el sector, fue ampliando su presencia en el mercado pero, al parecer, se enfoca en prestar servicios. Noelia Amione, responsable del área de Comunicación de la cooperativa, fue tajante con LA NACION: “No está en la agenda de la cooperativa”, aseguró al ser consultada sobre un supuesto interés por acceder al control de Verónica. “No hay ningún tipo de transacción en marcha”, insistió para dejar claro que esa cooperativa no tiene interés en Verónica.
También trascendió el nombre de Savencia. La firma francesa desembarcó en el negocio lácteo santafesino hace años: en febrero de 2011, el Groupe Soparind Bongrain adquirió la participación accionaria de la Asociación Unión Tamberos (AUT), que controlaba Milkaut, con sede en Franck, por US$55 millones. Desde 2015 la compañía pasó a llamarse Savencia Fromage & Dairy y, en 2023, compró Ilolay (de los Sucesores de Alfredo Williner), con sede en Rafaela.
Pese a los rumores en el sector, hasta el momento ningún directivo respondió a las consultas sobre si existe un interés concreto en la empresa de los Espiñeira.
Desde enero, según trascendió, en la planta de Lehmann la recepción de leche se redujo hasta un promedio de 15.000 litros por día para procesar, en una compañía que podría trabajar entre 500.000 y 600.000 litros diarios.
Debe señalarse que el conflicto en Verónica está siendo seguido muy de cerca por la cartera laboral provincial, aunque voceros del organismo reiteraron que “la cuestión es problema de privados y es en ese ámbito donde deben tomarse decisiones”, si bien continúan monitoreando la situación de los trabajadores.
Hace cuatro meses que los jefes de esas familias no cobran el sueldo. Solo recibieron adelantos que no superaron los $30.000 por semana.
En paralelo, la láctea se encuentra prácticamente paralizada en todas sus plantas. Lehmann funciona de manera esporádica procesando leche a fasón; en tanto, Suardi y Classon-Totoras están desactivadas.
Mientras tanto, las deudas aumentan y, sin producción, resulta difícil que ingresen fondos para atender los múltiples reclamos. Ante la falta de tareas, los operarios concurren a las paradas habituales del colectivo y certifican el incumplimiento empresarial mediante exposiciones civiles.
Frente a ese panorama, el gobierno provincial dispuso asistencia alimentaria para los trabajadores de Verónica. El Ministerio de Desarrollo Humano envió 250 módulos (cajas de asistencia alimentaria) para los empleados de la planta de Lehmann.
Se procedió de la misma manera con los trabajadores de las demás plantas, que recibieron ayuda equivalente para mitigar la emergencia familiar, consistente en productos esenciales; aunque desde la entidad sindical que nuclea a los empleados lácteos (Atilra) advirtieron que “esto significa una ayuda, pero no es la solución”.
Para mantener visible el conflicto, empleados acompañados por sus familias se movilizaron nuevamente el sábado hasta la planta de Lehmann, donde expusieron la crítica situación que enfrentan por el incumplimiento en el pago de salarios.
Bajo la consigna “700 familias dependen de Lácteos Verónica. Basta de abandono”, varios trabajadores calificaron la situación de “burla” y reclamaron definiciones sobre el futuro de las plantas.
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