En una entrevista exclusiva con el equipo de Infobae en Vivo, el economista Daniel Artana evaluó el escenario económico argentino, el impacto de las reformas estructurales y las perspectivas de crecimiento para los próximos años. Desestimó un escenario de estanflación y proyectó una recuperación de la actividad, aunque advirtió sobre las tensiones que genera la combinación entre apertura comercial y apreciación cambiaria.
Uno de los ejes centrales de su análisis se enfocó en la transición hacia una economía de mercado y sus efectos sobre el sector productivo. Para Artana, el esquema previo en Argentina era una “organización rara” sustentada en prohibiciones y mercados protegidos, donde el Estado entregaba licencias para operar sin una competencia real.
Al analizar el proceso de normalización, señaló que el paso hacia una economía competitiva ocurrió “sin anestesia”, lo que provocó fricciones previsibles. Aclaró, además, que las críticas a la apertura comercial suelen omitir la variable del precio del dólar. “Todos culpan a la apertura, pero quizás con otro tipo de cambio la situación no hubiera sido tan complicada. Eso no quiere decir que Fate se hubiera salvado, pero iba a ser otra situación”, explicó.
El economista sostuvo que el Gobierno enfrentó un dilema técnico: evitar la apreciación del peso habría exigido una esterilización con costos asociados que el oficialismo decidió no asumir para priorizar la desinflación. “El Gobierno abrió la economía y al mismo tiempo tuvo fortalecimiento del peso. Normalmente eso potencia el trauma sobre los sectores que tienen que competir con el resto del mundo”, precisó.
¿Hay riesgo de estanflación?
Sobre el nivel de actividad, Artana se mostró optimista a corto plazo. Al ser consultado por la posibilidad de un estancamiento con alta inflación, fue tajante: “Estuvimos en riesgo en el período julio-noviembre. Luego, diciembre te sacó de ese diagnóstico, porque la economía terminó creciendo 4,4%. Yo creo que no hay riesgo de estanflación”.
Sus proyecciones indican que la Argentina entra en una fase de recuperación sostenida, impulsada por la normalización de las variables financieras y el aporte del sector agropecuario. “Tenés dos o tres cuestiones que empiezan a alinear los planetas, para que la economía crezca a un ritmo del 3% al 3,5%. No le quitemos mérito, porque tener dos años seguidos con crecimiento es algo que no pasa hace muchos años en Argentina”, subrayó, aunque advirtió que la mejora será percibida de manera muy gradual por los ciudadanos.
Para Artana, este crecimiento se apoya en lo que llamó “inocencia fiscal”, que favorece al Gobierno, junto a una buena cosecha y la estabilización de las tasas de interés, las cuales, tras una suba violenta entre julio y octubre, volvieron a niveles previos.
Inflación y la prioridad oficial
La lucha contra el aumento de precios sigue siendo, según el economista, el objetivo principal de la gestión. Destacó la caída de la inflación desde niveles de 12% mensual hasta el 1,6% actual, pero señaló que la velocidad del ajuste fue una decisión política. “Por ahí podrías haber bajado un poco más lento. El Gobierno decidió bajar más fuerte la inflación y todavía hoy lo sigue priorizando, más allá de que han decidido intervenir el mercado cambiario”, analizó.
En ese plano vinculó la recuperación del poder adquisitivo a la productividad y no a decretos. “Si la economía no crece y no tiene ganancia de productividad, todos vamos en un barco destinado al fracaso”, sentenció, y recordó que los salarios actuales continúan aproximadamente 20% por debajo de los niveles de marzo de 2018 en términos reales.
Sostenibilidad fiscal y Riesgo País
La credibilidad del programa económico, según Artana, depende del mantenimiento del superávit fiscal. No obstante, advirtió señales de alerta en la recaudación. “Llevás varios meses con la recaudación perdiendo, en la comparación interanual, por 5 puntos contra la inflación. Pueden bajar más el gasto, pero es difícil hacerlo. El gasto bajó mucho y hace varios meses que no sigue cayendo”, observó.
A pesar de esas dudas sobre los ingresos fiscales, que dependen del nivel de actividad, confió en que el mercado financiero reaccionará positivamente si la economía real impulsa la recaudación. “Yo creo que la economía va a levantar este año. Si la economía empieza a empujar, te va a dar un espacio y creo que el riesgo país va a seguir comprimiendo”, afirmó ante el equipo de Infobae en Vivo.
Incertidumbre política e inversiones
Artana explicó también por qué la inversión privada tardó en reaccionar: la atribuyó a la debilidad legislativa del Ejecutivo y a la incertidumbre de los inversores sobre la continuidad de las reformas. “Acá la gente dudaba y Milei era un presidente con poco apoyo en el Congreso. Creo que parte de las inversiones o decisiones empresarias estuvieron esperando hasta las elecciones de medio término. Recién ahora eso te genera oportunidades para invertir”, señaló.
Mencionó que ciertos sectores, como la minería, comienzan a mostrar resultados de largo plazo, pero advirtió sobre el historial argentino de incumplimientos legales: “En Argentina ni las leyes respetamos. El verdadero test acá es que ciertas cosas básicas de la economía las entienda buena parte de la política argentina”.
El frente externo y la relación con el FMI
En materia cambiaria y de acumulación de reservas, Artana consideró que el Gobierno corrigió debilidades que el mundo financiero le reclamaba. Respecto al uso de divisas para el pago de deuda, una medida que generó debate con el Fondo Monetario Internacional (FMI), se manifestó conforme con el criterio oficial. “Se dice que el FMI lo critica, pero a mí no me parece mal”, sostuvo, al entender que fortalecer la capacidad de pago es clave para recuperar el acceso a los mercados.
La situación de las provincias
Finalmente, expresó su preocupación por el comportamiento fiscal de algunas jurisdicciones durante el último año electoral. “El empeoramiento es bastante común en años electorales, pero empiezan a haber algunos comportamientos que son bastante preocupantes”, advirtió. Citó a Neuquén como un caso paradójico: “Una provincia que no tiene problemas de recursos por Vaca Muerta está aumentando el gasto como loco, incluyendo el gasto salarial en el empleo público”.
En conclusión, el diagnóstico de Artana plantea un escenario de recuperación económica con una proyección de crecimiento de hasta el 3,5%, aunque condicionado a la sostenibilidad del equilibrio fiscal y a la capacidad del sistema productivo para adaptarse a un esquema de mayor competencia con un tipo de cambio apreciado.
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