Mayo es un mes especial para mí, el mes de mi cumpleaños, según me han dicho pero nadie sabe decirme exactamente la fecha y el lugar. Busco mi verdadera Identidad Biológica, no fui adoptada legalmente, mi partida de nacimiento tiene todos los sellos oficiales pero datos falsos. No tengo antecedentes médicos. No puedo evitar pensar qué sucedió hace 45 años cuando llegué a este mundo.
Por qué pasé de mano en mano sin protección jurídica alguna, como si fuera un cachorrito al que se le dá un hogar, quitándome una cultura que me era propia, una religión, mi identidad.
45 años después me sigo preguntando qué causas me separaron de “La Polaca”, una joven mujer pelirroja que me trajo a este mundo, algunos dicen que nos separaron otros que me iba a “tirar a la basura”, todas suposiciones, nadie quiere romper los Pactos de Silencio. ¿Nací en el Hospital Español donde ella se realizaba los controles de embarazo o en Marcos Paz, provincia de Buenos Aires donde vivía la partera que ofició de intermediaria y trabajaba en dicho hospital porteño? Tengo tantas preguntas sin respuestas. Y a nadie le interesa mi dolor el que produce el no saber.
Pero tengo el arte en mi sangre, el idioma ruso que con tanta devoción estudié sin saber en su momento bien el por qué, una hija rubia y de ojos claros de aspecto eslavo en cuyo rostro imagino el de mi madre biológica. Todo esto me dá fuerzas para seguir buscando, golpeando puertas de funcionarios con la Constitución en la mano que dice que tengo derecho a conocer mis orígenes, los que me quitaron. Lamentablemente descubrí que no soy yo sola, somos más de un millón de personas en todo el país sin nuestra verdadera Identidad. No pierdo las esperanzas, hasta mi último suspiro seguiré buscando a pesar de las trabas de los funcionarios que en vez de trabajar a favor del pueblo que les paga sus sueldos, anteponen intereses políticos partidarios. Que me interrogan, me acusan de ser una desagradecida por buscar o simplemente me miran con lástima y levantan sus hombros. Lo siento por ellos, me seguirán viendo y escuchando hasta que cumplan con sus deberes.
Mayo es el mes de mi cumpleaños y tengo un solo deseo: conocer mis orígenes.
Por qué pasé de mano en mano sin protección jurídica alguna, como si fuera un cachorrito al que se le dá un hogar, quitándome una cultura que me era propia, una religión, mi identidad.
45 años después me sigo preguntando qué causas me separaron de “La Polaca”, una joven mujer pelirroja que me trajo a este mundo, algunos dicen que nos separaron otros que me iba a “tirar a la basura”, todas suposiciones, nadie quiere romper los Pactos de Silencio. ¿Nací en el Hospital Español donde ella se realizaba los controles de embarazo o en Marcos Paz, provincia de Buenos Aires donde vivía la partera que ofició de intermediaria y trabajaba en dicho hospital porteño? Tengo tantas preguntas sin respuestas. Y a nadie le interesa mi dolor el que produce el no saber.
Pero tengo el arte en mi sangre, el idioma ruso que con tanta devoción estudié sin saber en su momento bien el por qué, una hija rubia y de ojos claros de aspecto eslavo en cuyo rostro imagino el de mi madre biológica. Todo esto me dá fuerzas para seguir buscando, golpeando puertas de funcionarios con la Constitución en la mano que dice que tengo derecho a conocer mis orígenes, los que me quitaron. Lamentablemente descubrí que no soy yo sola, somos más de un millón de personas en todo el país sin nuestra verdadera Identidad. No pierdo las esperanzas, hasta mi último suspiro seguiré buscando a pesar de las trabas de los funcionarios que en vez de trabajar a favor del pueblo que les paga sus sueldos, anteponen intereses políticos partidarios. Que me interrogan, me acusan de ser una desagradecida por buscar o simplemente me miran con lástima y levantan sus hombros. Lo siento por ellos, me seguirán viendo y escuchando hasta que cumplan con sus deberes.
Mayo es el mes de mi cumpleaños y tengo un solo deseo: conocer mis orígenes.
Graciela Palma (ciudadana sin identidad)
DNI 16.496.527
palmagraciela@gmail.com




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