Usted tiene el privilegio y la obligación de impartir justicia, esta es una tarea determinante para el bienestar conjunto de la sociedad.
Hoy los docentes entrerrianos, que nos encontramos reclamando un sueldo justo y condiciones laborales dignas, pedimos que la justicia nos ampare.
El sistema imperante otorga a la escuela pública la función de ser mero espacio de contención de la dura realidad socio económica. El Señor Juez sabrá -seguramente- que hay escuelas pobres y que hay escuelas para los ricos. Lo invitamos a visitar las escuelas donde reinan el hambre, la violencia, la miseria, la crisis de valores y climas áulicos desbordados. En este contexto se inscribe la lucha diaria por enseñar.
¿Cuál sería su conclusión luego de compartir una jornada en nuestras aulas empobrecidas, frías, húmedas que provocan enfermedades y malestar?
¿Sentiría Usted Señor Juez la misma impotencia que nosotros?
¿Reconocería Usted la importancia de nuestros esfuerzos, el valor de nuestro trabajo?
Usted sabe que nuestras exigencias son básicas. Queremos también que conozca de cerca nuestra voluntad de enseñar. El anhelo al que nunca renunciaremos: que nuestros gurises tengan acceso a una educación digna.
Apelamos al paro como última instancia. Ningún otro modo de reclamo ha sido escuchado.
Ahora a Usted le corresponde decidir si la huelga de un trabajador que cobra un básico de $ 204,59 es justa. ¿Sabe Usted lo que significa un descuento sobre los ya disminuidos sueldos de un docente?
Seguramente le es difícil imaginar cómo sobrevive una de nuestras familias.
Si usted se declara en contra ¿qué podemos hacer para que la justicia en la que creemos nos ampare?
Sr juez: lo invitamos a nuestras escuelas porque es imposible juzgar sin conocer.
El texto fue enviado en representación de la asamblea de docentes por:
Silvia Alvarenga
DNI: 14604176

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