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Homenaje a Hipólito Yrigoyen a 72 años de su muerte

Homenaje a Hipólito Yrigoyen a 72 años de su muerte
"La democracia no consiste sólo en la garantía de la libertad política: entraña a la vez la posibilidad para todos de poder alcanzar un mínimun de felicidad siquiera". (Mensaje al Congreso Nacional, 31 de Agosto de 1920)
Es común, a la hora de recordar a Hipólito Yrigoyen, que se reconozca su arraigo popular, la legitimidad de sus gobiernos; aún sus posiciones en materia de política exterior, y sus intervenciones federales a las provincias para restaurar la soberanía popular; aunque a veces este último aspecto en un sentido inverso, reivindicando un falso federalismo que no es más que la máscara de oligarquías retardatarias. El dirigente conservador Emilio Hardoy – en un gesto que lo enaltece – llegó incluso a arrepentirse públicamente del gran error que significó el golpe fascista de 1930. Lástima que era demasiado tarde.
Sin embargo, mucho más raro es encontrar referencias concretas a la enorme y progresista labor que se llevó adelante durante las presidencias de Yrigoyen, y durante la de Alvear, que fue su complemento. Si no fue más vasta y más profunda se debió a la sistemática oposición del Senado a todo avance, y a la tragedia del 30. Los conservadores, los nacionalistas con z, los radicales de la "mesa servida y de la gloria barata", alguna izquierda que llegó a acusarlo de fascista y luego sufrió en carne propia el fascismo de Uriburu, repitieron durante años, y algunos siguen repitiendo, como loros, verdaderas "zonceras", como magistralmente las denominara Jauretche: Que Yrigoyen era "ineficiente", que era "fascista", que era "comunista", que era un "dictador"…
El estudio de la historia indica que – con sus errores y con sus aciertos, como toda empresa humana – los gobiernos de Yrigoyen no sólo fueron democráticos, liberales, populares, republicanos, reformistas, austeros, honrados, y profundamente humanistas. Fueron, además, un compendio de obras y realizaciones, un catálogo fenomenal de logros y conquistas, un paradigma de eficiencia que aún hoy causa asombro. Enumeraremos sólo algunas:
– Durante la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen (1916-1922) el esfuerzo estatal en materia educativa es intenso. Puede señalarse la fundación de 37 institutos secundarios y de 12 escuelas de artes y oficios; en las provincias y territorios nacionales se crearon 3.126 escuelas primarias, incrementándose la cantidad total en un 40{10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647} en 6 años. La población escolar aumenta entre 1916 y 1922 en 400.000 alumnos. El analfabetismo en edad escolar desciende del del 20{10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647} al 4{10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647} en esos años. Un decreto del Poder Ejecutivo Nacional dispone la apertura de un "registro anual de analfabetos". Se crea el bachillerato nocturno, para permitir el avance educativo de la clase trabajadora. Se impone la obligatoriedad del guardapolvo blanco, que uniforma a los alumnos primarios en la igualdad social más completa. Yrigoyen eleva tres veces al Congreso Nacional el proyecto de Ley Orgánica de la Instrucción Pública, primer intento en nuestro país para establecer un régimen legal orgánico que abarcara todos los grados del a enseñanza. El proyecto – no sancionado por el Poder Legislativo – ncluye los conceptos más modernos y progresistas, que aún hoy tienen plena vigencia: creación de rentas sanas y permanentes para atender los servicios educativos, estabilidad docente, jerarquización del magisterio, etc.. Yrigoyen apoya decididamente la Reforma Universitaria, se funda la Universidad Nacional del Litoral en 1919 y se nacionaliza la Universidad de Tucumán en 1921.
– Yrigoyen creó la Marina Mercante y propuso al Congreso, sin éxito, la creación de astilleros navales. En materia ferroviaria la política de Yrigoyen fue también definida. Tuvo como principios básicos la eliminación de las concesiones abusivas, la nacionalización de la red y la integración de todas las regiones, superando el esquema centralista porteño. En 1929 se autorizó a la Dirección Nacional de Navegación y Puertos a efectuar estudios técnicos para el aprovechamiento de la energía hidroeléctrica de Salto Grande; primer mojón en el camino de la concreción de esa monumental obra, todavía inconclusa.
– Yrigoyen creó YPF, sobre la base de la languideciente Dirección General de Petróleo, que en 1916 tenía un déficit de $ 317.000 y en 1920 logra un superávit de $ 17.337.000. Nombra como su responsable al General Enrique Mosconi. En 1929 la política de Yrigoyen derrota a los oligopolios petroleros; al disponer que el litro de nafta, que oscilaba entre 34 y 40 centavos, se rebajase al precio uniforme de 22 centavos en todo el país, y de 20 dentavos en 1930. Un año antes se había creado el Instituto Nacional del Petróleo. Hasta 1930, YPF, de la mano de Yrigoyen, Alvear, y Mosconi había sido un ejemplo de empresa estatal eficiente, que había logrado dominar el mercado, gobernar los precios en beneficio de los consumidores y la industria nacional, y reducir las importaciones e inmensas ganancias de los oligopolios extranjeros. La gigantesca destilería de La Plata era el símbolo de la naciente industrialización argentina.
Podríamos seguir, … en honor a la brevedad seleccionamos sólo algunos puntos. Yrigoyen no necesita que lo recuerden. Nosotros sí, necesitamos tener permanentemente fresco su ejemplo de conducta y de doctrina, para aspirar, algún día, a tener un gobierno tan progresista como aquellos.

José Antonio Artusi Concepción del Uruguay 2 de Julio de 2005

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