ECONOMíA

La guerra en Irán frena al Gobierno en su plan de relajar la política monetaria y obliga a vender bonos atados al dólar

La reacción del mercado argentino ante el conflicto internacional llevó a las autoridades a sacar pesos del mercado con títulos atados al dólar para contener la demanda de cobertura y evitar impactos directos en el tipo de cambio local

La guerra en Irán frena al Gobierno en su plan de relajar la política monetaria y obliga a vender bonos atados al dólar

El estallido del conflicto en Medio Oriente entre Estados Unidos e Irán provocó una reacción inmediata en el mercado financiero argentino y obligó al Gobierno a ajustar sobre la marcha su incipiente estrategia para gestionar la liquidez y la presión sobre el dólar. La coyuntura internacional elevó la volatilidad, lo que motivó a las autoridades económicas a intervenir en el mercado de pesos para contener la cantidad de dinero, según el análisis de operadores y economistas.

Desde que el 1° de enero pasado el programa económico entró en una nueva fase —con objetivo de compra de reservas, bandas cambiarias ajustadas por inflación y control de la cantidad de dinero— el Banco Central (BCRA) busca sondear el mercado monetario. Si Santiago Bausili logra comprar dólares para las reservas sin tener que esterilizar los pesos que emite al adquirir divisas, la economía se remonetiza y consigue un respiro necesario para la actividad. Si, en cambio, cada compra de dólares exige retirar pesos del mercado —vía licitaciones del Tesoro o venta de títulos en el mercado secundario— la esperada relajación monetaria no se produce. La semana pasada, tras una licitación del Tesoro que no renovó todos los vencimientos, parecía abrirse la posibilidad de una relajación; la guerra en Irán obligó, sin embargo, a proceder con mayor cautela.

La jornada en la que se desató la tensión geopolítica registró un salto en el volumen operado de los títulos D30A6, un instrumento que refleja la demanda de cobertura ante un aumento del tipo de cambio oficial. El gráfico de IEB Research muestra cómo ese día la barra correspondiente a D30A6 superó con creces los niveles de las ruedas previas y posteriores, para luego retomar valores normales. Esa reacción evidenció la sensibilidad del sistema financiero local frente a shocks externos y la necesidad de maniobras oficiales para mitigar el impacto en la plaza cambiaria.

Según Nicolás Cappella, Sales Trader del Grupo IEB, el Banco Central actuó con intensidad en el mercado de dollar-linked durante la jornada de mayor volatilidad generada por el conflicto internacional. “El día que absorbió fuerte con dollar-linked fue también el día que estaba todo más volátil por el conflicto de Estados Unidos e Irán. Por lo que estimo, hizo un control de daños y se puso a vender para controlar el dólar un poco. De todas maneras, como siempre, mete y saca liquidez de acuerdo con cómo lo vea oportuno, pero siempre mirando el nivel del dólar para que no impacte tanto en la inflación”, describió el operador en diálogo con Infobae. Cappella sostiene que las autoridades monitorean la cantidad de pesos que necesita el sistema y ajustan la absorción o emisión en función de las expectativas de devaluación o de shocks externos, como el generado por la tensión bélica.

La operatoria de títulos dollar-linked reflejó esa intervención puntual: los volúmenes operados muestran cómo la barra de D30A6 se disparó el día del conflicto, lo que sugiere una fuerte presencia oficial para responder al aumento de la demanda de cobertura cambiaria. Tras ese episodio, el volumen volvió a los niveles anteriores y la dinámica recuperó normalidad, según los datos de IEB Research.

La estrategia del Central en ese período se apoyó en la flexibilidad para ajustar la liquidez disponible en el sistema financiero, combinando licitaciones de deuda con la operatoria en los mercados de cobertura cambiaria. Los funcionarios pretendieron evitar que la volatilidad internacional se trasladara de forma directa a los precios internos y a la inflación.

Salvador Vitelli, head of research de Romano Gruop, aportó su visión sobre la intervención oficial. “Las estadísticas de A3 no muestran que haya aumentado mucho la posición vendida del Banco Central, incluso está relativamente neutra. Si el Banco Central quiere salir a vender, debería abrir contratos y eso te hace saltar el interés abierto, que en este caso no fue así. En dólar futuro hay una incongruencia entre lo que dice la información y lo que se habla. En dólar linked sí hubo una fuerte participación; todavía no están las estadísticas monetarias de estos días para estimar por cuánto intervino, pero ahí se vieron ventas. Lo que va en contraposición de los pesos que se liberan en la última licitación. Si tu intención es retirar pesos, y solo tienes eso como intención, podés tomarlos en el mercado. Pero es un mercado que te está pidiendo cobertura, entonces lo que se está ofreciendo es el retiro de pesos y dar la cobertura del dólar linked principal a abril”, explicó Vitelli en declaraciones recogidas por Infobae.

El especialista señaló una diferencia relevante entre la dinámica del mercado de futuros del dólar y la de los bonos dólar linked: mientras el primero no mostró un aumento significativo en la posición vendida oficial, el segundo sí registró una intervención notable del Banco Central. Esto ocurrió a la par de la decisión de soltar pesos mediante la última licitación de deuda pública, lo que generó una tensión entre la absorción de liquidez y la necesidad de ofrecer instrumentos de cobertura ante la demanda del mercado.

La correlación entre el contexto internacional y los movimientos en el mercado local también aparece en el análisis de Christian Buteler, economista consultado por Infobae. “Las ventas de dollar-linked fueron producto de la suba del dólar que vino tras la guerra; se valorizó el dólar a nivel mundial y eso tuvo impacto en la Argentina. Y contuvo parte de esa demanda vendiendo esos instrumentos; además, eso no terminó afectando la tasa en pesos, que bajó con respecto a la semana pasada y con esta venta de dollar linked la tasa no volvió a subir”, señaló Buteler. Su interpretación subraya que la intervención oficial logró moderar la presión sobre la tasa en pesos, pese al aumento de la demanda de cobertura, y que la venta de dollar-linked se justificó por la reacción global al conflicto.

La operatoria del Central frente a la volatilidad internacional no resultó contradictoria con la estrategia de absorción de pesos mediante licitaciones programadas, según Nicolás Guaia, CEO de Max Capital. “No sé si es tan contradictorio, siendo que las licitaciones son cada dos semanas y equilibrar los agregados monetarios es difícil aun hasta haciéndolo intra día. Son estrategias complementarias. En los días de mayor demanda de dólares, es normal que se ofrezcan futuros y bonos dollar linked, para evitar vender dólares y continuar con el sendero de acumulación de reservas”, explicó. Para Guaia, el uso de futuros y bonos dollar linked en jornadas de tensión cambiaria permite atender la demanda de cobertura sin afectar el proceso de recomposición de reservas internacionales.

El contexto de las intervenciones del Banco Central incluyó además el impacto de la última licitación de deuda, que liberó pesos al mercado con el objetivo de bajar las tasas y contener las expectativas de inflación, según el análisis de Infobae sobre la operatoria oficial. Las autoridades procuraron calibrar la liquidez del sistema para responder a la demanda de cobertura sin perder de vista la necesidad de anclar expectativas y mantener la inflación bajo control.

En la secuencia de hechos, la jornada del conflicto en Medio Oriente marcó un punto de inflexión en la dinámica de intervención oficial. El salto en el volumen operado de D30A6, registrado por IEB Research, evidenció la magnitud de la reacción del mercado y la respuesta del Banco Central para evitar que la volatilidad internacional se trasladara de inmediato al precio del dólar en Argentina. El retorno a los volúmenes habituales en las jornadas siguientes mostró que la intervención fue puntual y focalizada para contener el impacto del shock externo.

La coordinación entre la política de absorción de pesos y la intervención en los mercados de cobertura cambiaria constituyó el eje de la respuesta oficial frente al episodio de volatilidad global. Los analistas consultados coincidieron en que la estrategia del Banco Central combinó distintas herramientas para evitar una escalada en la demanda de dólares y sostener la estabilidad de la plaza cambiaria, aun en un contexto internacional adverso.

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