Javier Milei inauguró un nuevo período de sesiones ordinarias y dejó claro que 2026 será un año de confrontación directa. Rememoró la herencia recibida, repasó su gestión y enfatizó su ambición reformista. Pero, más allá de esas referencias —y a pesar de la escasez de detalles sobre las próximas iniciativas legislativas— lo que dominó su intervención de casi dos horas fueron los recurrentes insultos a la oposición. Al presidente se le puede reconocer cierta creatividad para la violencia verbal: usó, en total, más de 20 maneras diferentes de descalificar a sus adversarios.
Ignorantes, ladrones, delincuentes, chorros, fracasados, fascistas, brutos, golpistas, parásitos, cavernícolas, profesionales de la mentira, bestias, delirantes, corruptos, mafias, asesinos y terroristas fueron algunos de los epítetos con que Milei se dirigió a los legisladores opositores presentes en la Asamblea Legislativa. También afirmó que “no saben nada”, que “no saben leer” y que “suman con dificultad”. En casos puntuales sus ataques fueron personalizados: a Myriam Bregman la llamó “Chilindrina troska” y a Juan Grabois, “oligarca disfrazado de pordiosero”.
Tras lograr la aprobación de todas las leyes que buscaba durante las sesiones extraordinarias, el presidente acudió al Congreso visiblemente envalentonado. No hubo una sola señal de agradecimiento a los gobernadores que aportaron votos clave. Tampoco se hicieron guiños hacia el PRO, los radicales con peluca o los nuevos peronistas mileístas que colaboraron en la ampliación del poder parlamentario de La Libertad Avanza.
En vez de buscar consolidar alianzas o ampliar su base política, el presidente reafirmó la lógica binaria que animó su campaña. Tiene sentido: para sostener esa narrativa necesita un adversario permanente y fácilmente identificable. Además de fustigar a los senadores y diputados presentes, Milei anunció que en su nueva lista de enemigos están los “empresarios prebendarios”.
Aunque sin nombrarlos directamente, el presidente volvió a apuntar contra el CEO de Techint, Paolo Rocca, y contra Javier Madanes Quintanilla, el empresario responsable del cierre de la fábrica de neumáticos FATE. “Ustedes son políticos corruptos que les venden favores a empresarios corruptos y se benefician a costa de todos los argentinos. ¿O acaso les parece bien pagar los neumáticos tres o cuatro veces más caros o la extorsión de tirar 920 trabajadores a la calle mientras se negocia la protección para el sector del aluminio?”, preguntó.
Una de las novedades del discurso fue la ausencia de la palabra “casta”, que no apareció ni una sola vez. Tampoco calificó al Congreso como “nido de ratas”, como lo había hecho en otras oportunidades. Para avanzar con su proyecto volverá a necesitar, pese a los ninguneos de hoy, a sus aliados.
Cómo fue el discurso de Milei en el Congreso
Milei inició su discurso con un diagnóstico del pasado: remontó al comienzo de su gestión y describió la “herencia catastrófica” que, dijo, recibió. Enumeró la crisis monetaria, el déficit, la pobreza, la inseguridad y el aislamiento internacional, y luego repasó sus logros.
En primer lugar, resaltó los resultados conseguidos durante el período de sesiones extraordinarias: un presupuesto sin déficit, la ley de inocencia fiscal, la reforma penal juvenil, la reforma laboral, la ratificación del acuerdo del Mercosur con la Unión Europea, acuerdos con Estados Unidos, la reducción del gasto, la baja de la inflación, la desregulación del Estado, el RIGI y cambios en la política de seguridad.
Milei insistió en los tres pilares que ordenan su modelo: orden fiscal, seguridad y apertura económica. “En nuestra visión existe un claro orden de mérito”, aseguró, y explicó que, desde ese marco, en primer lugar está “la ética y la moral en base a los valores de Occidente”, en segundo lugar la eficiencia económica y, por último, el utilitarismo político.
La “arquitectura institucional” que anunció Milei
La Asamblea Legislativa suele ser también el escenario para grandes anuncios; sin embargo, esta vez los planteos fueron generales más que técnicos. Milei enfatizó que en 2026 pretende darle forma a una “arquitectura institucional” que tenga “proyección a 50 años”.
Relató que instruyó a los ministerios para que cada uno prepare 10 paquetes de medidas que se presentarán mensualmente en el Congreso. “Esto constituirá el año calendario de la reforma: nueve meses ininterrumpidos de reformas estructurales que van a rediseñar la arquitectura institucional de la nueva Argentina”, afirmó.
Las iniciativas, dijo, incluirán cambios al Código Civil y Comercial, al Código Procesal, al Código Aduanero y al Código Penal. También habló de una “reforma integral” del esquema impositivo y ratificó su voluntad de facilitar el desarrollo de los sectores agropecuarios, energéticos y mineros. “La minería se desplegará por toda la cordillera, generando cientos de miles de puestos de trabajo”, aseguró.
En materia política, sostuvo que su Gobierno busca una reforma integral del sistema electoral y del financiamiento de los partidos políticos. Mencionó además la necesidad de un Poder Judicial “ágil y eficaz” y la promoción de juicios por jurado en la Justicia Federal.
Milei añadió otros ejes, aunque sin abundar en aspectos técnicos. Anunció el envío de un paquete de leyes para reforzar la protección de los derechos de propiedad y actualizar las normas de defensa del consumidor y de la competencia. Anticipó también proyectos destinados a “barrer cadenas regulatorias” en distintos sectores, en línea con la política del Ministerio de Transformación y Desregulación del Estado, y mencionó cambios en materia educativa centrados en contenidos básicos y sistemas de evaluación.
En el plano internacional, ratificó la intención de consolidar el acuerdo comercial con Estados Unidos y de avanzar en la integración a nuevos tratados. El alineamiento con la administración de Donald Trump es una de las banderas libertarias. “Es hora de hacer de esto una política de Estado. Tenemos que crear el siglo de las Américas: Make Americas Great Again, de Alaska a Tierra del Fuego. Hagamos Argentina y América grandes nuevamente”, sostuvo.
Aunque se esperaba que lo hiciera, Milei no se refirió a dos asuntos internacionales del día: la liberación en Venezuela del gendarme Nahuel Gallo y la situación en Irán.
En defensa y seguridad prometió continuar con la modernización y el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas y anunció un paquete de leyes para mejorar la coordinación entre fuerzas de seguridad e inteligencia. También adelantó la privatización del sistema de ferrocarriles de carga, la creación de un régimen de propiedad intelectual para innovadores en semillas y la continuidad de la baja de retenciones al agro, condicionada al mantenimiento del superávit fiscal. Sumó además la implementación del RIMI, un régimen pensado para incentivar inversiones medianas.
Milei trazó una hoja de ruta amplia y ambiciosa, pero articulada con formulaciones generales y sin detalles operativos. Predominó la enumeración de intenciones más que la precisión técnica. Los reclamos de gobernadores aliados, preocupados por la situación que atraviesan varias provincias, no obtuvieron respuestas concretas. Los más claros destinatarios de los mensajes presidenciales fueron sus adversarios.
ML
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