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Nuevos aranceles de Trump reducen la ventaja comercial del acuerdo entre Argentina y Estados Unidos

La Justicia estadounidense eliminó el esquema de aranceles diferenciados y lo reemplazó por una tarifa general. Esto modificó el escenario comercial para los socios que habían conseguido mejores condiciones, entre ellos la Argentina

Nuevos aranceles de Trump reducen la ventaja comercial del acuerdo entre Argentina y Estados Unidos

La decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos de anular el esquema arancelario impuesto por Donald Trump alteró el mapa comercial mundial. Tras el fallo, el presidente estadounidense reaccionó: en lugar de los gravámenes diferenciados vigentes hasta entonces, la Casa Blanca anunció un arancel general del 10% para todos los socios comerciales, que luego fue elevado al 15 por ciento.

El cambio afectó de manera directa a los países que habían negociado condiciones particulares con Washington. Entre ellos está la Argentina, que había conseguido un arancel del 10% para sus exportaciones al mercado estadounidense —igual que el Reino Unido y por debajo de economías como China e India, que asumieron tasas del 34% y del 25%, respectivamente.

Con el nuevo esquema, los países que habían obtenido condiciones preferentes quedaron más expuestos, mientras que quienes enfrentaban aranceles más elevados registraron una mejora relativa. En concreto, el diferencial que había conseguido la Argentina quedará sin efecto, al menos por 150 días, plazo en el que la medida estará vigente antes de requerir la aprobación del Congreso estadounidense.

Los nuevos ganadores de los aranceles de Trump

Un análisis del organismo independiente Global Trade Alert (GTA), citado por el diario británico Financial Times, señala que el arancel global del 15% implicará una caída notable en la carga arancelaria promedio que soportaban algunos de los países más perjudicados por el sistema anterior.

El estudio indica que Brasil sufriría la mayor baja —una caída de 13,6 puntos porcentuales en su arancel promedio— seguido por China, con una reducción de 7,1 puntos. Otros exportadores asiáticos, como Vietnam, Tailandia y Malasia, también se verían favorecidos, sobre todo en sectores como indumentaria, muebles, juguetes y plásticos.

En cambio, aliados históricos de Estados Unidos como el Reino Unido, la Unión Europea y Japón aparecen entre los más expuestos con el nuevo régimen. El Reino Unido —que, al igual que la Argentina, había negociado un arancel del 10% para numerosos productos— verá su tarifa promedio aumentar 2,1 puntos porcentuales en promedio ponderado. Para la Unión Europea, el incremento estimado es de 0,8 puntos, con países como Italia y Francia entre los más perjudicados.

El nuevo esquema, que se aplica de forma automática, permanecerá vigente por 150 días; tras ese lapso, la medida requerirá la autorización del Congreso estadounidense. No obstante, la administración de Trump ya contempla iniciar investigaciones que podrían permitir la reimplementación de aranceles específicos para ciertos países.

Este escenario contrasta con el diagnóstico de semanas atrás: un análisis de The Economist había ubicado a la Argentina y al Reino Unido entre los países que habían conseguido mejores condiciones en sus negociaciones con Washington.

En aquel momento ambos habían logrado limitar sus aranceles al 10%, con concesiones consideradas menores respecto de otros socios. En el caso argentino, el acuerdo —firmado en un contexto de fortalecimiento del vínculo económico entre ambos países— incluía cupos de exportación mayores y excepciones impositivas favorables para la carne vacuna, principalmente.

El relevamiento de GTA muestra que países como Indonesia, India o algunos miembros de la Unión Europea tuvieron que abrir más sus mercados o aceptar mayores compromisos regulatorios —es decir, ceder más—, mientras que la Argentina y el Reino Unido obtuvieron un acceso relativamente ventajoso al mercado estadounidense ofreciendo menos concesiones estructurales. Ese beneficio, sin embargo, quedó en suspenso tras el fallo judicial.

Estados Unidos no es un mercado menor para la Argentina. Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), las exportaciones argentinas hacia ese destino alcanzaron en 2025 un récord histórico de USD 8.338 millones. Esa cifra representó un crecimiento cercano al 29% interanual y quedó casi 25% por encima del máximo previo, registrado en 2022.

Además del récord exportador, el intercambio comercial total entre ambos países fue el segundo más alto de la serie histórica y el superávit bilateral alcanzó también niveles máximos. En 2025, Estados Unidos se mantuvo como el tercer destino de las exportaciones argentinas y como el tercer origen de sus importaciones, detrás de Brasil y China. Según datos que publicó el jueves pasado el Indec, en enero fue el principal destino de las ventas externas de la Argentina, en buena medida por las exportaciones de petróleo crudo.

En ese contexto, la modificación del esquema arancelario añade una variable más a un vínculo comercial que venía mostrando dinamismo. Productos como el aceite de soja, la carne vacuna, el aluminio, el vino, los limones y otros bienes agroindustriales e industriales explican gran parte de ese flujo.

El factor Brasil y la competencia regional

Según el análisis de Global Trade Alert, Brasil sería el país con la mayor reducción promedio de aranceles bajo el nuevo esquema. En sectores donde ambas economías compiten —desde manufacturas industriales hasta ciertos productos agroindustriales— la equiparación de tarifas con la Argentina podría alterar la competencia relativa en el mercado estadounidense.

Esto ocurre además en un contexto en el que la Argentina enfrenta desafíos de competitividad vinculados a costos logísticos, presión tributaria y escala productiva. Por eso la pérdida de un diferencial arancelario puede tener un impacto mayor que en economías con estructuras de costos más amplias o más integradas.

Un análisis de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) recordó que el gobierno argentino no había presentado el acuerdo con EEUU al Congreso y que, con la decisión de la CSJ EEUU, el texto perdería su sustento legal.

No obstante, CERA subrayó que la cuota de carne bovina de 80.000 toneladas que EEUU otorgó a Argentina se concedió mediante una proclama y no formaba parte del texto del acuerdo ARTI, por lo que no habría razón para que pierda vigencia.

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