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Tecnología: casi sin escuchas, los detectives van a la caza de celulares (opina un juez entrerriano)

Tecnología: casi sin escuchas, los detectives van a la caza de celulares (opina un juez entrerriano)

La aparición del 4G en 2015 en la Argentina cambióla forma de comunicarse de los mafiosos y narcos. También hizo más sofisticaday difícil la tarea de los investigadores. Casi ya nadie habla por teléfono,porque se utilizan sistemas de mensajería que no pueden ser interceptados por lasempresas de telefonía, como ocurría en tiempos analógicos, cuando las causasjudiciales estaban sustentadas muchas veces en escuchas telefónicas.

Estos cambios obligaron a los investigadores judiciales a iren busca de los aparatos telefónicos, por lo que muchos allanamientos ordenadospor la Justicia solo tienen como finalidad encontrar celulares. Sin esosequipos no se puede acceder a los diálogos, por ejemplo en WhatsApp o Telegram,que ya empezaron a transformarse en una antigüedad.

Diego Iglesias, titular de la Procuraduría deNarcocriminalidad, explicó a LA NACION que, por ejemplo, el clan Loza,desarticulado en octubre de 2019, usaba un sistema de comunicación que eraimposible de acceder, denominado Encorchat.

Iglesias explicó que la aplicación Encorchat no usa unalínea de teléfono asignada y se desactivan los micrófonos, la cámara, elaudífono, el GPS del celular y el usuario evita conectarse a una redinalámbrica.

Un sistema similar, aunque asociado a una línea telefónica,usaba el narco rosarino Esteban Alvarado, que se jactaba de no hablar nunca porteléfono y usar el sistema encriptado Telegram, en el que los mensajes seborran de manera automática. Por eso cuando fue atrapado en Embalse Río Terceroen febrero de 2019 lo primero que hizo al verse cercado fue arrojar su iPhone 8al lago. Allí estaba todo lo que podía complicarlo. El celular fue recuperadopor un agente de la Tropa de Operaciones Especiales, y luego enviado a NuevaYork, donde la empresa Cellebrite, según contaron los fiscales Matías Edery yLuis Schiappapietra, lograron desbloquear y recuperar los mensajes y audios delsistema Telegram. Allí había un tesoro para la investigación.

El juez federal de Paraná Leandro Ríos opinó que ante estenuevo paradigma de la tecnología “es necesario diversificar la forma deinvestigar, con un esquema en el que se revaloriza el trabajo en el terrenoporque hay que buscar una mejor calidad en las pesquisas”.

El titular del juzgado federal de Reconquista Aldo Alurraldeadmitió que “el uso de WhatsApp y Telegram han complicado las causas, peroesto no impide que en algún momento los investigados puedan sentirse seguros osin crédito en consumo de datos y hablar por la línea de teléfonocelular”. Y agregó: “Por suerte no siempre tienen señal y a vecesacuden a una llamada común”.

Su par de Paraná coincidió en que “muchas veces seintervienen los teléfonos esperando que el investigado cometa un error. Enalgún momento y por alguna razón hablan”. Para Ríos, “tratar deconseguir vía oficio a través de Cancillería que WhatsApp brinde información deun usuario es casi imposible. Lo mismo ocurre con iPhone, que protege laintimidad de sus clientes”.

Iglesias agregó que “hay situaciones en que la propiaJusticia ordena a las empresas de telefonía que anulen el servicio de datos alos investigados para obligarlos a hablar por teléfono”.

Una trampa: las áreas sin señal

El fiscal federal de Salta Carlos Amad, que investigó anarcos emblemáticos, como Delfín Castedo, y que acusó en el juicio al exjuez deOrán Raúl Reynoso, indicó que “las investigaciones son más difícilesporque los narcos se avivaron del todo y saben que ni el WhatsApp ni elTelegram se pueden intervenir”. Amad coincidió en que se siguen interviniendoteléfonos porque “por suerte hay zonas, como por ejemplo de la fronteracon Bolivia, donde no hay señal 4G y están obligados a mandar SMS o a llamarpor teléfono”.

Un caso emblemático se registró en Itatí, Corrientes, dondehay señal de celular y los únicos teléfonos que funcionan en esa regiónfronteriza con Paraguay son los antiguos Nokia 1100, que en el pueblo se vendenmás caros que un smartphone. Los chajás, como los narcos Federico Marín y LuisSalcedo apodaban a los jóvenes que servían de vigía, usaban estos aparatos enlas canoas desde donde custodiaban los cruces desde la costa paraguaya hasta lacorrentina.

El fiscal federal de Corrientes Carlos Schaefer, queinvestigó el entramado narco de Itatí, sostuvo que las intervencionestelefónicas “siguen siendo útiles, porque aportan información más allá deque muchas veces no se captan conversaciones. Por ejemplo, en un traslado dedroga los punteros, que son los que van custodiando el cargamento en otrosvehículos, deben usar el teléfono en las rutas donde no hay señal. Se esperaese momento”.

El fiscal federal de Santa Fe Walter Rodríguez incluyó otroatributo a la intervención telefónica, no solo enfocada en el diálogo quemantienen los investigados, sino que a través de sus movimientos yconversaciones más triviales se puede obtener información clave de suscontactos y sobre todo poder “armar un perfil psicológico” delinvestigado.

El fiscal recordó el caso de Osvaldo Cerri, el únicodetenido en la causa que investiga la desaparición de la joven santafesinaNatalia Acosta en mayo de 2009, que murió en abril de 2019 en la cárcel deCoronda. A este hombre la Justicia le intervino el teléfono y logró establecerun perfil psicológico, por el modo en que mentía a sus parejas sobre pequeñascosas.

El ministro de Seguridad Marcelo Sain les da un valor clavea los teléfonos en las investigaciones contra el crimen organizado. “Lomás importante es contar con la tecnología para extraer la información de losteléfonos celulares y un software que garantice que ese cúmulo enorme deinformación pueda ser sistematizada, clasificada y ordenada para vincular datosentre sí estableciendo perfiles, tendencias y relaciones”, destacó elfuncionario.

“Es preferible que se te escape un delincuente a que nopuedas encontrar su teléfono o que lo destruya antes de ser atrapado, porque esmenos la información que lleva la persona en sí misma que lo que tiene en sucelular”, advirtió.

Contrainteligencia criminal

Las áreas de la Policía Federal y Gendarmería que realizanlos peritajes usan un hardware que es provisto por la firma Cellebrite, deorigen israelí, con el hardware UFED (Universal Forensic Extraction Device).Una fuente de la Policía Federal advirtió que para acceder a audios y textos delas aplicaciones de mensajería como WhatsApp es imprescindible contar con elaparato. Esta firma posee tecnología de mayor desarrollo que logra captar lasconversaciones sin línea telefónica pero no está en la Argentina aún, por lomenos de forma oficial.

También existe lo que se denomina una central”falsa”, IMSI-catcher, que es un dispositivo de escucha telefónicautilizado para interceptar el tráfico de teléfonos móviles y rastrear los datosde ubicación de los usuarios de celulares. Actúa entre el teléfono móvilobjetivo y las torres reales del proveedor de servicios. Con esta tecnología sepueden hasta escribir mensajes en el teléfono intervenido. “Más allá de latecnología que es muy útil y necesaria, la clave está en el adiestramiento delperito que debe demostrar eficacia en encontrar la información clave en un marde datos”, señaló la fuente.

Sain consideró que más allá de la tecnología”rústica” que hay en Santa Fe para hacer estas investigaciones lo másimportante “es que haya buenos analistas” para evaluar y estudiar lainformación “Eso permite construir prueba. Todo el conjunto de relacionesque se pueda armar luego se pone en juego en una imputación”, dijo.

El ministro de Seguridad santafesino señaló, además, que”la información que se obtiene de los teléfonos después se cruza con datosobtenidos fundamentalmente de fuentes públicas, como bases de datos de PersonaJurídica, AFIP, Migraciones, Aduana, información bancaria y financiera, lo quepermite tener un panorama mayor”.

Y explicó: “En materia de crimen organizado son cuatrolas dimensiones que hay que ver, como la estructura básica del núcleo criminal,entre las que constan la división del trabajo, los roles y la actividad de esenúcleo. Después está la actividad económico-financiera, que se usa paramantener la operatividad del grupo criminal y lavar dinero. La otra dimensiónes la estructura que gestiona el uso de la fuerza de la organización, como lossicarios y el aparato de seguridad. El cuarto punto es la protección estatal,es decir, los lazos que estas bandas establecen con estructura judiciales ypoliciales”.

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